La imama de la mezquita Mariam en Copenhague dice que el propósito es desafiar las estructuras del patriarcado e inspirar a otras mujeres.

En muchas mezquitas, las mujeres son animadas a rezar o bien en casa o en privado. Las mezquitas donde existen salas segregadas destinadas a las mujeres suelen ser pequeñas, nada acogedoras y con acceso por una entrada trasera. Tradicionalmente, las mezquitas son vistas como lugares donde los varones se reúnen para la oración colectiva y como lugar de debate.

La mezquita de Mariam abrió extraoficialmente en febrero y tomó seis meses para prepararla antes de que se pudiera llevar a cabo la primera oración del viernes. “Aún estamos en un proceso de aprendizaje. Estamos en un viaje y solo hemos dado el primer paso”, dice Khankan.

Aun así, en los últimos dos meses ya se han celebrado cinco bodas en la mezquita, y tenemos a la espera tres más –incluyendo algunos matrimonios interreligiosos, mal vistos en las mezquitas tradicionalistas. También ha habido un par de divorcios, uno de los cuales se llevó a cabo después del juma’a.

La mezquita ha definido sus propias seis páginas de estatutos matrimoniales con cuatro principios clave: la poligamia no es opcional; las mujeres tienen derecho al divorcio; el matrimonio será anulado en caso de violencia física o psicológica y, en caso de divorcio, la mujer tendrá los mismos derechos sobre los hijos.

Uno de los principales objetivos de la mezquita, dijo Khankan, es “desafiar las estructuras patriarcales dentro mismo de las instituciones religiosas. El islam ha sido dominado por el hombre, las mujeres aún no tienen la misma igualdad en el catolicismo ni en el judaísmo, y solamente en el protestantismo [en Dinamarca] desde el 1948, podemos hablar de equidad”.

La primera mezquita dirigida por mujeres en Dinamarca

La mezquita también apuesta por retar “las interpretaciones patriarcales” del Corán, confrontar la creciente islamofobia y promover los valores islámicos. “Es posible cambiar las estructuras patriarcales, pero es un largo camino en el que hemos encontrado detractores. Aun así, hemos decidido no prestar atención a los opositores y hablar sobre toda la gente que nos apoya. Hemos recibido reacciones muy positivas sobre la mezquita desde Pakistán, Irán, Europa, Turquía y países árabes”, dice Khankan.

Insiste en que no hay “ninguna crítica religiosa válida sobre ellas – estamos en terreno teológico seguro”. Pero Khankan se ha encontrado con alguna resistencia por parte de familiares y amigos para seguir con su proyecto de abrir una mezquita y ser imama.

“No por parte de mis padres, ellos me han apoyado mucho. Mi padre es un icono feminista. Ahora mismo no estaría hablando de imamas sin mi padre, quien siempre me dijo que podía hacer todo lo que me propusiera”, dice.

Su padre, musulmán, es un refugiado sirio que vino a Dinamarca tras ser encarcelado y torturado por su oposición al régimen. Su madre, cristiana, emigró a Copenhague desde Finlandia para trabajar como enfermera. “He sido educada entre dos religiones y culturas diferentes, y esto ha sido muy importante para llevar a cabo esta iniciativa”, comenta.

Tras pasar un año estudiando un máster en Damasco, Khankan volvió a Copenhague en el año 2000, “anhelando pertenecer a una comunidad religiosa, pero no podía encontrar un lugar donde sentirme cómoda”. Al año siguiente, un mes después del 11 de septiembre, encontró el Foro para Musulmanes Críticos (Forum for Critical Muslims). Pero los sucesos y las consecuencias del 11 de septiembre supusieron que la organización pasara los siguientes 15 años defendiendo el islam en vez de dedicarse a mejorar su agenda y apostar por el imamato femenino.

“Es muy difícil sostener el discurso de que las mujeres musulmanas están oprimidas cuando son las mujeres las que están tomando el mando”, afirma Khankan.

Las mujeres imamas han existido en China desde el siglo XIX y en Suráfrica desde 1995. En Los Ángeles, laWomen’s Mosque of America abrió el año pasado. En 2008 en el Reino Unido, la Doctora Amina Wadud dirigió la oración del viernes, mixta, en Oxford, lo cual provocó algunas protestas. También hay planes de abrir una mezquita dirigida por mujeres en Bradford, aunque en las oraciones estará al frente un imam.

“Esta corriente en Dinamarca es parte de un gran movimiento mundial”, dice Khankan, que visitó Bradford en mayo y que está preparando una conferencia sobre el imamato femenino el próximo año. “Espero que podamos inspirar a más mujeres en otros países, y esperamos que ellas también nos inspiren.”

Khankan lleva el pañuelo solo para rezar y dice que las mujeres tienen diferentes interpretaciones de lo que es ser una musulmana leal y creyente. “Esta es la mía”, dice mostrándose a sí misma: una falda larga y camiseta de manga larga, pero con su cabello suelto sobre los hombros.

En Dinamarca, dice, el 90% de las mezquitas son tradicionales. “Nosotras representamos una aproximación modernista y espiritual del islam. Estamos buscando crear una voz alternativa, sin deslegitimar a otros. Queremos que la mezquita Mariam sea un lugar seguro donde cualquier persona pueda venir y podamos crecer juntos. Lo que pase en una mezquita, también pasará más allá de ella, influye a la sociedad”.

Fuente: The Guardian

Foto: Sherin Khankan, una de las dos imamas de la mezquita Mariam en Copenhague. Fotógrafa: Harriet Sherwood/Guardian.

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La primera mezquita dirigida por mujeres en Dinamarca
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